Archivo de la categoría: Política

No me gustan los mesías

No me gustan los mesías.  No creo en los caudillos,  ni en los libertadores,  ni en los líderes carismáticos. No me gustan los césares,  ni los emperadores y aún menos los dictadores. 
No soporto el cuento de los elegidos para la gloria ni el de los que sólo responden ante Dios y ante la Historia,  así, con mayúsculas. Tampoco me gustan los mártires,  reales o ficticios.
Ni los tocados por el dedo del destino.  No puedo con Moisés y ni con quien quiere llevarme con tanto ahínco a la tierra prometida.  De hecho, 
no creo en las tierras prometidas.
Estoy convencido de que no hay atajos, ni panaceas ni bálsamos de Fierabrás.
No doy cheques en blanco.  Ni creo en la confianza ciega. Ni siquiera tuerta.
Y hablando de tuertos,  recuerdo lo que decía mi maestro de primaria: si un ciego se guía de otro ciego,  los dos caen la pozo. 
Preparen un pozo grande.  Pero grande de verdad.

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Patiments per la pàtria

Encara no m’he trobat cap independentista que prometi allò de Winston Churchill: sang, suor i llàgrimes. En línies generals, pinten un futur en tecnicolor, dins de la Unió Europea, amb diners a cabassos, una esperança de vida fantàstica i menys accidents de transit.

Però de moment ningú recorda l’aforisme d’Horaci “Dulce et decorum est pro patria mori” És dolç i honorable morir per la pàtria.

Fa la impressió que el sector independentista no acaba de confiar massa en el patriotisme del personal. Li costa molt de dir “les passarem canutes, però l’objectiu, que és ser lliures, s’ho val. Qualsevol sacrifici és petit si es tracta de guanyar la pàtria”

Doncs això, que és un discurs molt propi del segle passat (segle d’ideals, al cap i a la fi) ara no ho he sentit.  Cadascú fa anar els seus números, les seves balances i els seus pronòstics fonamentats en declaracions més o menys peregrines de funcionaris de Brusel.les que no pinten res. Però no hi ha cap crida al sacrifici, a la lluita que calgui perquè hi ha un objectiu superior que cal aconseguir.

Sembla que bona part del sufflé vingui per una enrabiada temporal, un estat d’emprenyamenta greu però poc madur. Que si hi hagués concert econòmic i deixessin de tocar el que no sona amb el català a l’escola, aquí tothom ben content, muts i a la gàbia.

Patriotisme de butxaca, però no d’ideals.  Patriotisme petitó.

A  aquest pas, les medalles de patiments per la pàtria es quedaran totes al calaix.


Barbaritats electorals i altres herbes

Pobre de mi, que creia que gairebé ja ho havia vist tot en matèria de promeses electorals increïbles. Convergència i Unió no es limita a guiar-nos cap a la terra de promissió. I ara. També tenen temps de pintar-nos un futur de color tuttifrutti.
Europa Press ens obsequiava aquest diumenge amb aquesta perla, corresponent al programa electoral acabat d’aprovar per part de la mai ben ponderada coalició nacionalista (o el que sigui):

“També proposen reduir el nombre de persones en risc de pobresa en un 25%; augmentar en un 5% l’esperança de vida amb bona salut; millorar les pensions quan ho permeti l’evolució de l’ocupació; reduir a la meitat el nombre de morts i ferits de gravetat en accidents de trànsit i augmentar el percentatge d’energies renovables.”

Per si algú té dubtes o vol veure tot el document sencer, aquí el trobarà (si més no, de moment):
AQUÍ

El meu modest comentari és que, pel que es comprova, en aquesta campanya patirem un nivell de pocavergonya política mai no vist. No sé si la següent serà prometre que tots serem rossos, amb ulls blaus i alts com un Sant Pere. No ho descarto.


Y esto del fascismo ¿qué es?

Pues miren, en estos tiempos de zozobra y tontería (más de lo segundo que de lo primero) he encontrado esta bonita definición de un tal Robert Paxton, al parecer autor de “Anatomía del fascismo” que me parece bastante acertada. Ojo a su traslación a algunas conductas actuales…

“Una forma de comportamiento político marcada por la obsesiva preocupación por el declinar, humillación o victimismo de la comunidad, así como por cultos compensatorios de unidad, energía y pureza, en los que un partido de masas o un conjunto de militantes nacionalistas comprometidos, trabajando en difícil pero efectiva colaboración con las élites tradicionales, abandona las libertades democráticas y persigue, con redentora violencia y sin restricciones éticas o legales, metas de limpieza interna y expansión externa.

Que cada cual saque sus propias conclusiones.


Un suponer. Del rey Nicola I de Montenegro

Vamos a suponer que uno vive en Barcelona y es más bien rojelio pero los clementes dioses no le han llevado por el camino del independentismo.

Muy bien.

¿Y a quién votará este pobre contribuyente en estas elecciones-plebiscito-entremeses variados del 25 de noviembre?

Mal lo tiene para votar CiU, ERC, SI y otras alternativas como el ínclito Joan Laporta o la CUP.

Mal lo tiene, por rojelio (y por sensato) para votar a la procelosa Alicia Sánchez Camacho.

Mal lo tiene para votar a los ecosocialistas (y vaya usted a saber que más cosas) de Iniciativa con su rampante Joan Herrera. Es que también dicen ser  independentistas.

Peor lo tiene, salvo accidente vascular cerebral, para dar su valioso voto a gentes como la de Ciutadans. Madre del amor hermoso!!!

Y lo que parece a todas luces un desperdicio, un horror y un error es votar a las gentes del PSC, que no saben qué son, ni lo que quieren ser, ni lo que no quieren ser. Hay incluso alguna que va pidiendo primarias cuando está más que claro que no las habrá. Y otro dice que en lo suyo caben federalistas, independentistas, gaiteros y partidarios del orujo de hierbas. Un amigo me dice que se autodestruirán en 60 días…y quizás no le falta razón.

Siempre queda lo de votar proverista. Estos tenían eslóganes con pegada: “Si tienes alma de artista, vota siempre proverista”. “Catalán, españolista, europeo y proverista”

O quedarse en casa el 25 de noviembre, cocinar un estofado y que sea lo que los clemente dioses quieran. Si esto tiene que ser Montenegro, pues vale, ya nos acostumbraremos. El rey Nicola I tenía buena pinta y hermosos bigotones…


Rock Hudson, Doris Day y el imperio de los mediocres

La vida, que tiene estas cosas, me llevó durante un tiempo a trabajar de madrugada. Hacíamos lo que en todas las radios se conoce genéricamente como “matinal” y eso me dejaba libre buena parte del día…descontando los pocos ratos que dormía.

A la vista del panorama, se me ocurrió volver a mi universidad y ponerme a estudiar Ciencias Políticas. Sólo llegué a completar la mitad del llamado “curso puente” pero me dio para aprender algunas cosas curiosas. Cosas que ahora me vuelven a la memoria, a raíz del congreso del PSOE.

¿Cuál es el objetivo de la política?  Eso nos preguntó el profesor (creo que era Gabriel Colomé) el primer día de clase. Uno, que siempre ha sido un incauto, tiró por lo de buscar el bien común, hacer prosperar a la sociedad, servir a tus semejantes…en fin, altruismo en estado puro.

Pues no, señoras y señores. El objetivo de la política es alcanzar el poder y mantenerse allí el mayor tiempo posible. Lo demás, flores y pajaritos.

Esto explica el sarao que se han montado los socialistas en Sevilla, disputándose los despojos de un partido otrora de gobierno y que se ve abocado a una larguísima travesía del desierto. Porque, vamos a ser un poquito realista, es prácticamente imposible que el PSOE desbanque al marianismo en, por lo menos, los próximos 8 años.

¿Ustedes ven al ganador del aquelarre, al amigo Rubalcaba, como candidato a presidente del Gobierno en 2020? ¿Con 64 años?

Pero es que eso es lo de menos. Lo de más es que ni Alfredo, ni Carme-Carmen, ni la mayoría de los que han danzado, danzan y danzarán en las ejecutivas del PSOE saben hacer otra cosa.

Ese es el modelo que tenemos, el de políticos profesionales. Políticos de marketing.

¿Se acuerdan de una película de Doris Day y Rock Hudson que se titulaba “Pijama para dos”?

Hudson, que era publicista en la Meca del asunto, en la Avenida Madison de Nueva York, conseguía vender un producto…inexistente: el VIP.

La política se ha convertido un poco en eso: mucha frase hueca y mucha venta de burra. Y mucho repartirse las pocas sillas que quedan libres, que ahí afuera hace mucho frío.

Y, bueno, cuando las cosas van más o menos bien, eso se puede sobrellevar. Pero que estemos condenados al imperio de los mediocres con el panorama actual es de depresión. De Gran Depresión.


El PSC, entre don Tancredo y el Gatopardo

Cuentan los que saben que a principios del siglo XX apareció un torero de segunda división, Tancredo López, que consiguió su fortuna a base de realizar una suerte singular: subirse en un pedestal vestido de blanco y con la cara empolvada y esperar impertérrito la embestida del toro. Dicen que el animal llegaba, olisqueaba y no pasaba nada…porque creía que la figura era de mármol.

Sea como sea, “hacer el don Tancredo” quedó incorporado al idioma como una metáfora del inmovilismo. No hacer nada de nada…y a ver qué pasa.

Parece que algo similar ocurre en el socialismo catalán. Le han metido dos revolcones de aúpa en las dos últimas elecciones y la reacción no ha ido más allá de un Montilla que ha dicho adiós y un congreso anunciado para octubre que ya está decepcionando a las bases.

La versión oficial que han aireado este fin de semana dice que será el más participativo de su historia, pero los críticos no lo ven así y advierten que si en el último había un delegado por cada 20 militantes, ahora habrá uno por cada 35.

Moraleja: hay gatopardo escondido. Parece que cambiamos todo para que todo siga igual.

Un indicio de este  dontancredismo (o de gatopardismo, si se prefiere)  es la que ha soltado el alcalde de Sabadell (con cuatro trienios), Manuel Bustos: “…no estic d’acord en un canvi dràstic de la cúpula. No estem en condicions de prescindir de valors com Miquel Iceta o el secretari d’organització, José Zaragoza.” 

Ah, pues no prescindan, ustedes mismos. Esos polvos (Iceta y Zaragoza) son los que han traído estos lodos (la debacle en las autonómicas y en las municipales). Son corresponsables (y mucho) de lo bueno y lo malo de la etapa Montilla. Así que más que los abanderados del cambio parecen un par de Don Tancredos de gran estilo, que ahora se quedan de mármol a ver si no se les ve y el toro pasa de largo.

Al final, uno recuerda lo que le explicaban en clase de Ciencia Política: que el objetivo de los partidos es conseguir el poder y perpetuarse en él. En este caso, lo que se busca es perpetuarse en el mando de los socialistas catalanes. Algo es algo, pero eso no impedirá que el PSC entre en barrena.

¿Cómo evitarlo? Daniel Gavela apuntaba en Twitter una salida interesante: El #movimiento15M atrae por su fe en la política. Su legitimidad está en la protesta, no en las soluciones, que deben dar otros.

Esa es la historia. El congreso de octubre tendría que servir para aportar soluciones a lo que se está reclamando en las calles estos días. Por esa faena están movimientos muy interesantes, como #congresdesdebaix o +PSC.  A ver si les dejan hacer algo.



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