Archivo de la categoría: De todo un poco

10 razones para comprar un Nexus 7 (si quieres una tablet, claro)

1. Para poder cachondearte de los primos que en septiembre pagamos 245 por la de 16 Gb. Ahora te ahorrarás 45 euros tan ricamente.
2. Porque no hay en el mercado un trasto con mejor relación precio-calidad.  Al precio antiguo y al nuevo, más.
3. Porque, a diferencia de los cachivaches de la manzana,  éste puede trastearse todo lo que quieras.  Yo no lo he hecho porque lo que viene de fábrica es estupendo, pero son legión los que han montado una versión alternativa y están la mar de satisfechos.
4. Porque cambia radicalmente la experiencia de Twitter,  Facebok y las publicaciones digitales. Flipboard + Nexus = sorprendente. Y alcance de muchos bolsillos.
5. Porque el tamaño no es un inconveniente, sino una ventaja. Cabe en un bolsillo y las dimensiones son suficientes para leer y escribir sin problemas.
6. Porque la calidad de la pantalla es espectacular. Especialmente si recuerdas el precio
7. Porque como lector de libros digitales funciona perfectamente. Y así tienes un cachivache menos.
8. Porque el inconveniente de no admitir SIM se solventa con un móvil haciendo tethering (perdón por el palabro)
9. Porque 16 o 32 Gb son más que suficientes.  Y, si no, es bien simple enchufarle una memoria USB
10. Por la libertad,  por no tener que estar atado al puñetero ITunes para todo y, sobre todo, para que no te puedan sacar en una foto haciendo cola en la puerta de la tienda de los de la manzanita. Que los ridículos, mejor sin publicidad.


No me gustan los mesías

No me gustan los mesías.  No creo en los caudillos,  ni en los libertadores,  ni en los líderes carismáticos. No me gustan los césares,  ni los emperadores y aún menos los dictadores. 
No soporto el cuento de los elegidos para la gloria ni el de los que sólo responden ante Dios y ante la Historia,  así, con mayúsculas. Tampoco me gustan los mártires,  reales o ficticios.
Ni los tocados por el dedo del destino.  No puedo con Moisés y ni con quien quiere llevarme con tanto ahínco a la tierra prometida.  De hecho, 
no creo en las tierras prometidas.
Estoy convencido de que no hay atajos, ni panaceas ni bálsamos de Fierabrás.
No doy cheques en blanco.  Ni creo en la confianza ciega. Ni siquiera tuerta.
Y hablando de tuertos,  recuerdo lo que decía mi maestro de primaria: si un ciego se guía de otro ciego,  los dos caen la pozo. 
Preparen un pozo grande.  Pero grande de verdad.


Barbaritats electorals i altres herbes

Pobre de mi, que creia que gairebé ja ho havia vist tot en matèria de promeses electorals increïbles. Convergència i Unió no es limita a guiar-nos cap a la terra de promissió. I ara. També tenen temps de pintar-nos un futur de color tuttifrutti.
Europa Press ens obsequiava aquest diumenge amb aquesta perla, corresponent al programa electoral acabat d’aprovar per part de la mai ben ponderada coalició nacionalista (o el que sigui):

“També proposen reduir el nombre de persones en risc de pobresa en un 25%; augmentar en un 5% l’esperança de vida amb bona salut; millorar les pensions quan ho permeti l’evolució de l’ocupació; reduir a la meitat el nombre de morts i ferits de gravetat en accidents de trànsit i augmentar el percentatge d’energies renovables.”

Per si algú té dubtes o vol veure tot el document sencer, aquí el trobarà (si més no, de moment):
AQUÍ

El meu modest comentari és que, pel que es comprova, en aquesta campanya patirem un nivell de pocavergonya política mai no vist. No sé si la següent serà prometre que tots serem rossos, amb ulls blaus i alts com un Sant Pere. No ho descarto.


Y esto del fascismo ¿qué es?

Pues miren, en estos tiempos de zozobra y tontería (más de lo segundo que de lo primero) he encontrado esta bonita definición de un tal Robert Paxton, al parecer autor de “Anatomía del fascismo” que me parece bastante acertada. Ojo a su traslación a algunas conductas actuales…

“Una forma de comportamiento político marcada por la obsesiva preocupación por el declinar, humillación o victimismo de la comunidad, así como por cultos compensatorios de unidad, energía y pureza, en los que un partido de masas o un conjunto de militantes nacionalistas comprometidos, trabajando en difícil pero efectiva colaboración con las élites tradicionales, abandona las libertades democráticas y persigue, con redentora violencia y sin restricciones éticas o legales, metas de limpieza interna y expansión externa.

Que cada cual saque sus propias conclusiones.


Un suponer. Del rey Nicola I de Montenegro

Vamos a suponer que uno vive en Barcelona y es más bien rojelio pero los clementes dioses no le han llevado por el camino del independentismo.

Muy bien.

¿Y a quién votará este pobre contribuyente en estas elecciones-plebiscito-entremeses variados del 25 de noviembre?

Mal lo tiene para votar CiU, ERC, SI y otras alternativas como el ínclito Joan Laporta o la CUP.

Mal lo tiene, por rojelio (y por sensato) para votar a la procelosa Alicia Sánchez Camacho.

Mal lo tiene para votar a los ecosocialistas (y vaya usted a saber que más cosas) de Iniciativa con su rampante Joan Herrera. Es que también dicen ser  independentistas.

Peor lo tiene, salvo accidente vascular cerebral, para dar su valioso voto a gentes como la de Ciutadans. Madre del amor hermoso!!!

Y lo que parece a todas luces un desperdicio, un horror y un error es votar a las gentes del PSC, que no saben qué son, ni lo que quieren ser, ni lo que no quieren ser. Hay incluso alguna que va pidiendo primarias cuando está más que claro que no las habrá. Y otro dice que en lo suyo caben federalistas, independentistas, gaiteros y partidarios del orujo de hierbas. Un amigo me dice que se autodestruirán en 60 días…y quizás no le falta razón.

Siempre queda lo de votar proverista. Estos tenían eslóganes con pegada: “Si tienes alma de artista, vota siempre proverista”. “Catalán, españolista, europeo y proverista”

O quedarse en casa el 25 de noviembre, cocinar un estofado y que sea lo que los clemente dioses quieran. Si esto tiene que ser Montenegro, pues vale, ya nos acostumbraremos. El rey Nicola I tenía buena pinta y hermosos bigotones…


Rock Hudson, Doris Day y el imperio de los mediocres

La vida, que tiene estas cosas, me llevó durante un tiempo a trabajar de madrugada. Hacíamos lo que en todas las radios se conoce genéricamente como “matinal” y eso me dejaba libre buena parte del día…descontando los pocos ratos que dormía.

A la vista del panorama, se me ocurrió volver a mi universidad y ponerme a estudiar Ciencias Políticas. Sólo llegué a completar la mitad del llamado “curso puente” pero me dio para aprender algunas cosas curiosas. Cosas que ahora me vuelven a la memoria, a raíz del congreso del PSOE.

¿Cuál es el objetivo de la política?  Eso nos preguntó el profesor (creo que era Gabriel Colomé) el primer día de clase. Uno, que siempre ha sido un incauto, tiró por lo de buscar el bien común, hacer prosperar a la sociedad, servir a tus semejantes…en fin, altruismo en estado puro.

Pues no, señoras y señores. El objetivo de la política es alcanzar el poder y mantenerse allí el mayor tiempo posible. Lo demás, flores y pajaritos.

Esto explica el sarao que se han montado los socialistas en Sevilla, disputándose los despojos de un partido otrora de gobierno y que se ve abocado a una larguísima travesía del desierto. Porque, vamos a ser un poquito realista, es prácticamente imposible que el PSOE desbanque al marianismo en, por lo menos, los próximos 8 años.

¿Ustedes ven al ganador del aquelarre, al amigo Rubalcaba, como candidato a presidente del Gobierno en 2020? ¿Con 64 años?

Pero es que eso es lo de menos. Lo de más es que ni Alfredo, ni Carme-Carmen, ni la mayoría de los que han danzado, danzan y danzarán en las ejecutivas del PSOE saben hacer otra cosa.

Ese es el modelo que tenemos, el de políticos profesionales. Políticos de marketing.

¿Se acuerdan de una película de Doris Day y Rock Hudson que se titulaba “Pijama para dos”?

Hudson, que era publicista en la Meca del asunto, en la Avenida Madison de Nueva York, conseguía vender un producto…inexistente: el VIP.

La política se ha convertido un poco en eso: mucha frase hueca y mucha venta de burra. Y mucho repartirse las pocas sillas que quedan libres, que ahí afuera hace mucho frío.

Y, bueno, cuando las cosas van más o menos bien, eso se puede sobrellevar. Pero que estemos condenados al imperio de los mediocres con el panorama actual es de depresión. De Gran Depresión.


La radio que viene (3)

Servidor trabaja en la radio desde 1986. 25 años en los que las cosas, desde el punto de vista de formatos, han cambiado bien poco. Básicamente se tira de lo mismo: grandes contenedores de cinco, seis, siete horas; informativos, transmisiones futboleras, tertulias y entrevistas.

Hay géneros, como el del reportaje, que se han ido a freír espárragos porque resultan trabajosos y caros. Y la radio de hoy en día, en líneas generales, no hay ni dinero ni ganas de trabajar. Eso sí, se sigue hablando de reportajes, aunque no lo sean ni por el forro

De lo otro se ha abusado hasta la saciedad y se ha explotado en todas sus variedades y salvo que aparezca una tertulia de tartamudos (cosa que sería curiosa en una emisora de radio) no creo que quede demasiado espacio para la sorpresa.

Lo único que uno ha visto que se ha salido del guión se refiere al genio personal. Gentes como Iñaki Gabilondo, como Carlos Llamas, como Xavier Sardà que a golpe puro de talento conseguían captar el interés del personal.

Lamentablemente esos tiempos, los tiempos del genio, ya han pasado y quizás sea hora de empezar a pensar que, entrados y bien entrados en el siglo XXI, va tocando renovar formatos.

Lo de los programas inacabables de seis o siete horas se hizo siempre con un ojo puesto en la medición de audiencias. El bendito EGM de mis pecados. Pero si acaba triunfando un nuevo modelo de radio, que se siga básicamente por Internet y a base de teléfonos inteligentes como receptores, el Estudio General de Medios acabará arrinconado como algo inútil.

En cualquier caso, está más que claro que no hay nadie que sepa de todo. Y eso significa que el que es bueno para las noticias, probablemente será un muermo para hablar de temas “más ligeros” Así que, salvo devociones inconmovibles, lo más lógico es volver a los orígenes de la radio, cuando los programas eran mucho más cortos y se buscaba especialistas para conducirlos.

La radio se está convirtiendo en un tocho. Difícil de digerir, pesada, deprimente y dirigida a cuatro enterados. Así, ni se capta a la audiencia joven…ni sobrevivirá la audiencia madura. La de las personas mayores puede que sí, más que nada porque se trata de gente de costumbres que no las cambia de un día para otro. Pero, con todos mis respetos, nos enfrentamos al “inevitable hecho biológico” (recordando los partes médicos de Franco). Vamos, que esa audiencia se va muriendo poco a poco. Así que si se quiere que esto de la radio no se muera con ellos, toca repensar. Quizás sólo con pensar ya habría bastante.

Algunas cosas, como la guerra del futbol, también obligarán a hacer otro tipo de cambios. Pero de eso ya hablaremos en otro momento…


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