…y Buenafuente sigue con sus chufas

Hace justo una semana que Andreu Buenafuente se cabreó como una mona con el respetable de Twitter (vamos, que agarró el cesto de las chufas) y se largó. Desde entonces, se han producido varios hechos curiosos. De entrada , las posiciones públicas a favor y en contra de la reacción del paisano de Prim. En el bando de los partidarios de BFN, destaca Juan Cruz, que en su blog de El País le calificaba como “uno de los mejores entrevistadores de la televisión”, aseguraba que con la ministra Sinde había seguido su estilo habitual y soltaba la siguiente reflexión sobre el insulto en la vida en general y en Twitter en particular.

¿En qué sitio está escrito que el insulto no sea muestra de mala educación? ¿En qué lugar se dice que el insulto, como las descargas, tenga que ser también gratuito? ¿Dónde se dice que el insulto sea un argumento? A mi, como ciudadano, y como periodista, pero sobre todo como ser humano, la levedad alevosa del insulto, que prospera en las redes sociales casi en paralelo a la importancia que éstas van tomando, me parece un demérito de esta saludable invención democrática en cuya virtud todo el mundo puede responder instantáneamente a lo que se le propone. Todo el mundo, naturalmente, tiene ese derecho, pero ¿por qué ese derecho ha de ser un derecho malencarado? 

En la esquina contraria, otro bloguero de pro, Manuel M. Almeida, @mmeida, papá de “Mangas Verdes” que le dedica un artículo cuyo título no esconde demasiado: Ea, ea, ea, Buenafente se nos cabrea.  Queda claro que a Almeida no le parece aceptable la actitud de BNF ni en Twitter ni en la vida en general:

Desde luego, no son formas de estar en la Web 2.0, ni aun diría en la escena pública, en general. Las críticas, con base o no, van a estar ahí siempre. Si son irrespetuosas, se pueden ignorar. Si el interlocutor se torna en acosador incluso se puede bloquear. Pero si no son más que la expresión de ideas u opiniones más o menos fundamentadas, deben ser asumidas dentro de la diversidad y el derecho que nos confiere la libertad de expresión, precisamente uno de los mayores valores y virtudes de la Web 2.0. Y aún mejor, se puede contestar.

Y a todo esto, ¿el personal qué dice? Bueno, pues en la línea de lo publicado. En Twitter encontramos peticiones de fans, que imploran el retorno de su ídolo, ácidos comentarios sobre la mandíbula de cristal del humorista-entrevistador-periodista-showman y alguno que asegura al respetable que Andreu está de vacaciones y eso es todo.

Sea como sea, lo que me ha parecido más curioso y más revelador de cómo funciona la red esta del pajarito es que el amigo Buenafuente ha ganado más de 10 mil seguidores desde que anunció que se las piraba. De 377.000 (y pico) a 387.000 (y pico). En una semana, un 2’8 por ciento de aumento de fans y todo ello sin mover ni la ceja. Eso sí que es ganar batallas después de muerto y no lo del Cid…aunque al loro: BNF no ha cerrado su perfil. Simplemente no dice ni pío.

O sea que igual no está muerto, que está tomando cañas, ay leré lerele…

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Acerca de Edu Navarro

Fui periodista. ¿Lo soy ahora? Ver todas las entradas de Edu Navarro

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