Ana Pastor y 50 huevos duros

Lo de la entrevista de Ana Pastor a Mahmud Ahmadineyad (que Alá me perdone si el nombre no está correctamente escrito) se ha convertido ya en algo cómico.

A pesar de que la interesada ha huido del intento de convertirla en el nuevo mito periodístico español, no ha habido nada qué hacer. Hagan una prueba. Intenten recordar algo de lo que dijo el presidente iraní, lo más relevante. ¿Qué, nada, verdad? Y eso que Ana Pastor lo intentó en Twitter, como se puede ver:

Hay que reconocer, de todas maneras, que esa noticia no era muy noticiable. Especialmente porque el pájaro iraní lleva toda la vida poniendo como chupa de dómine a las democracias europeas y porque con la que estaba (y está) cayendo en Japón…pues qué quieren que les diga: lo que suelte Ahmadineyad no es la exclusiva del siglo.

Pero nada de eso importa, por lo menos para la hinchada periodística patria que está sedienta de un mito al que idolatrar.  Y que quede claro que en esto no tiene ninguna culpa Ana Pastor. Ninguna. La culpa la tiene el papanatismo nacional…o el tristérrimo panorama periodístico, que hace que busquemos santos debajo de las piedras.

Y así se encuentra uno comentarios que subrayan “caray, qué valiente” y “cómo preguntó y repreguntó” y “cómo se le cayó el pañuelo o se lo dejó caer ella, que es muy lista” (esto del pañuelo va camino de convertirse en materia de tesis doctoral) y luego comparaciones con otras incisivas periodistas que en el mundo han sido.

Miren, no hay para tanto. La propia Pastor subraya que Ahmadineyad no tenía ninguna obligación de concederle la entrevista. Lo hizo y respondió lo que le dio la santa gana (cosa que hacen los políticos de este y de todos los países cada día) y ella intentó que no se le escapara crudo. Lo normal en estos casos, oiga. ¿O qué esperaban? ¿Que el malvado iraní enviara a una prisión en el desierto a la impertinente inquisidora de la televisión española? No me parece a mí que el tal Ahmadineyad sea tan berzas.

El caso es que la clase periodística española necesita mitos desesperadamente. Lo de Iñaki Gabilondo con Felipe Gonzalez y el señor X de los GAL nos queda ya muy lejos (y con Gabilondo fuera del panorama) así que hay que revitalizar el santoral. Y lo que importa es el reto por el reto. Importa entrevista a Mahmud Ahmadineyad, aunque luego no diga nada relevante. Importa irse a El Aaiún a transmitir, aunque luego no salga de una habitación de hotel, no pueda contar nada y me acaben echando, como era de esperar. Importa el decir yo he estado allí, aunque no haya servido de mucho.

¿Se acuerdan de “La Leyenda del Indomable”? Luke, el personaje interpretado por Paul Newman, se zampaba 50 huevos duros por una apuesta. ¿Alguien se acuerda de qué se apostaba? No. El reto de los 50 huevos duros es lo que perdura.

Pues nada, ya tenemos los 50 huevos duros de Ana Pastor. Se llaman Mahmud Ahmadineyad.

 

 

PD: Esto ya llevaba un par de horas publicado cuando me llega el enlace a este vídeo de El Jueves…y no he podido resistir la tentación. Disfrútenlo:

 

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Acerca de Edu Navarro

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