Seré tu fologüer bandido, bandidoooooo

Dice el Diccionario de la Real Academia que reputación es el prestigio o estima en que son tenidos alguien o algo. No está demasiado claro si un tuitero es alguien o algo…pero lo que parece claro es que su reputación se mide por sus seguidores.

En América, donde esto del pajarito está tremendamente extendido, les llaman”fologüers” y eso sí que tiene gracia (y mucha) Claro, esto de los fologüers no es más que una pendejada (que dirían en DF)…si no fuera por el ego que nos consume a todos. A unos más que a otros, pero a todos.

En fin, que todo el mundo quiere tener muchos seguidores y que cuando ve que, aparte de sus cuatro amiguetes y sus cinco colegas,  la cosa no va más allá…pues obviamente se deprime. Especialmente si uno se compara con los grandes fenómenos del tuiteo y tal.

Caso número 1: Andreu Buenafuente. Humorista (aunque cuando yo lo conocí narraba partidos de hoquey sobre patines, pero esa es otra historia…) El hombre tiene la friolera de 279.5o4 fologüers. Oiga, esto es como la población de Gijón, lo que obviamente no es moco de pavo.¿Cómo lo consigue? Pues no es a base de contar chistes. Andreu no va de gracioso cuando está tras el alias @buenafuente aunque el ingenio a veces sobresale. Al que le pidió cambiar su avatar (no le debía gustar mucho la imagen de la nariz roja) le soltó: “¿Y tú? Tienes un huevo de perfil”.

Yo creo que el éxito de Buenafuente se debe a dos factores: a que es famoso (toma, qué descubrimiento) y a que tiene una inagotable actividad en Twitter. Responde muchísimo a la parroquia…y así se hace afición.

Como con Andreu el listón está muy alto, quizás puede uno atreverse con Arturo Pérez-Reverte. Total, sólo le sigue la población de Vilanova i la Geltrú (en primavera, con buen tiempo): 71.701 fologüers. ¿Fórmula? Pues ser académico, novelista de éxito, una acreditada mala leche, haber llamado “perfecto mierda” al exministro Moratinos y haber toreado bastante bien el follón que se organizó a continuación. Y también cuidar su clientela, con la que entabla diálogos a menudo e incluso se muestra hasta simpático (como puede verse en la imagen).

Vale. 70 y pico mil seguidores son muchísimos. Entonces puedes intentar emular a Risto M;ejide, hombre que se hizo famoso por lanzar exabruptos en un concurso de cantamañanas…y que sigue lanzándolos en Twitter. El ejemplo que dejo aquí es muy ilustrativo. Al tipo que le pregunta si se le han acabado las frase brillantes le responde: “No. Pero a ti sí la posibilidad de leerlas”. Es de suponer que acto seguido lo bloqueó…

Hombre, los 23.616 seguidores de Mejide tampoco son grano de anís. Más o menos es el personal que vive en la eufónica población madrileña de Torrelodones, así que un respeto.

En cualquier caso, me da que ninguno de estos augustos varones tuvo un despegue tan fulgurante como el de Ángels Barceló, periodista recién llegada de El Cairo que, como esta noche iba a hablar “de esto del Twitter” se abrió un perfil. Y toma Jeroma, pastillas de goma: en una hora y con sólo 3 tuits (gracias por la bienvenida, hola Laurita ya ves, como Sants Tomás y me incorporo a Twitter para hablar con propiedad del tema de esta noche), consigue la friolera de 773 seguidores.

Al filo de la medianoche ya ha llegado a los 865 (los vecinos de la simpática localidad leridana de Vilanova de Segrià). Simplemente fulgurante.

Y a no ser que el EGM mienta como un bellaco, eso no es nada comparado con la audiencia de Hora:25, así que pronostico que su corte de fologüers crecerá y crecerá en los próximos días. Ya veremos hasta dónde…

Muy bien pollo, ¿y usted qué? Pues yo estoy como unas castañuelas porque he conseguido mis 100 seguidores. El hecho de que el último sea Erectus SexShop MX no me deprime. Un fologüer es un fologüer…y no me voy a poner estupendo a estas alturas.

Pd: cuando ya tenía esto escrito me entero del caso @quimmonzo, escritor catalán de limitada fama (limitada al territorio) que tras conseguir en pocos días la respetable cifra de 11.000 fologüers se acabó volviendo más pesado que una burra en brazos, repartiendo spam a diestro y siniestro. Ya no existe. Dicen por aquí que se ha hecho el hara-kiri (o seppuku, que decían en Ronin) tuitero.
Pues nada: otro menos.

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Acerca de Edu Navarro

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